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Kodea y Laboralia crearon cursos de no más de seis meses que les dan las herramientas básicas para desarrollarse laboralmente en esta área.

La industria tecnológica en Chile es un campo dominado por los hombres. Según cifras de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información (ACTI), solo 4,5% de los trabajos en esta área son realizados por mujeres.

"Más del 50% de las mujeres son consumidoras de tecnología, sobre todo aplicaciones, pero entre el 96% y el 97% del software en Chile lo hacen hombres. A las empresas debería hacerles sentido la necesidad de tener la visión femenina", dice Mónica Retamal, directora ejecutiva de la Fundación Kodea, que facilita el acceso laboral al sector de las tecnologías, especialmente a mujeres.
Las cifras de la poca participación laboral femenina en el área contrastan con la necesidad de contar con trabajadores capacitados. "Para el año 2019 se necesitarán 500 mil programadores en Latinoamérica, según un estudio de Cisco, y el BID estima que para 2025 se requerirán 1,2 millones de desarrolladores de software en la región", dice Marisol Alarcón, directora de Laboratoria Chile, institución que capacita a jóvenes de bajos recursos para convertirlas en desarrolladoras web. Lo hacen en Perú, México y Chile.
"La iniciativa nació en Perú, donde uno de los fundadores tenía un emprendimiento en que requirió contratar programadores y se dio cuenta de que muchos de ellos no tenían estudios formales, sino que eran autodidactas", dice Alarcón. Así nació la idea de impartir cursos cortos para mujeres, a las que se les enseñaran solo las habilidades básicas para programar.
En Chile, desde 2015 que capacitan a jóvenes de bajos recursos en desarrollo web. Se trata de cursos de 6 meses y que equivalen a mil horas lectivas. "Son mujeres de entre 18 y 35 años que no pudieron acceder a una educación de calidad o que debieron abandonar sus trabajos o estudios por necesidades de su familia. Muchas de ellas trabajaban, pero ganaban el mínimo", dice Alarcón. Ya se han formado 150 mujeres y este año se iniciarán dos cursos de 80 alumnas cada uno.
Daniela Mora (27) es de Pudahuel. Antes de hacer el curso trabajaba en un call center con turnos extenuantes. "Vi el aviso en Facebook y por curiosidad ingresé. Ellos me ayudaron a buscar mi primer trabajo en una agencia de diseño. Ahora estoy en una empresa internacional. Mi cargo es experience designer y ya me enviaron a India a capacitarme. Colaboro en un equipo donde tengo que dar ideas y estoy a cargo de proyectos", dice orgullosa. La experiencia no solo le ayudó a desarrollar sus potencialidades, sino que permitió que su sueldo actual se quintuplicara al que obtenía en el call center .
Kodea creó la iniciativa Mujeres Programadoras, que también capacita a mujeres, esta vez en desarrollo de software. "Es un curso que dura cuatro meses y medio y que dicta Duoc. Esto se complementa con mentores de la industria que ayudan a la inserción laboral de las alumnas", dice Mónica Retamal. La semana pasada egresaron 64 estudiantes, que se suman a las 73 egresadas en 2016.
Las interesadas -cerca de mil en cada oportunidad- pasan por una rigurosa selección que contempla exámenes de matemáticas, lógica y un examen sicológico.
María José Araya (32) cambió el periodismo por la programación. Tras hacer el curso, entró a trabajar en la empresa de desarrollo de software Nisum. "En el periodismo ya no tenía muchas áreas en las cuales desarrollarme. Acá hay un desafío intelectual, siempre tienes que estar estudiando y perfeccionándote. Si bien ahora gano menos -ya que estoy aún en entrenamiento-, yo lo veo como una inversión a largo plazo", dice.
En la empresa de soluciones de biometría Biometrika ya han contratado a dos egresadas de Mujeres Programadoras. "Trabajan en el área de soporte y mantención de software . Su perfil se adapta muy bien a las necesidades de las empresas, ellas vienen con la base y nosotros complementamos su formación", aclara María Paz Coloma, gerenta de Tecnología de Biometrika.

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